Si soy padre o madre, ¿Qué puedo hacer para evitar el suicidio en mis hijos?

Tenga en cuenta estas recomendaciones

1. No permita que su hijo este en estados prolongados de depresión y ansiedad.

A veces en la vida podemos tener un mal día, pero cuando la tristeza, la angustia, el desespero y la ansiedad ocupa todo nuestro día y se mantiene por varias semanas, esté alerta, estos estados prolongados no son normales y es probable que este ante una enfermedad mental. Muchas personas tanto adolescentes como adultos en cuadros de depresión y ansiedad han cometido actos suicidas.

Las personas deprimidas suelen aislarse, lloran y sufren en secreto, experimentan vergüenza de hablar sobre su tristeza. Es por esto, que usted como padre o madre debe estar atento al estado de animo de sus hijos, no espere a que los jóvenes vengan con sus problemas, si nota alguno de estos signos, toque a su puerta, siéntese en la cama y dígale, “Te noto triste. ¿Hay algo de lo que te gustaría hablar? Tal vez te puedo ayudar”.

A veces en la vida podemos tener un mal día, pero cuando la tristeza, la angustia, el desespero y la ansiedad ocupa todo nuestro día y se mantiene por varias semanas, esté alerta, estos estados prolongados no son normales y es probable que este ante una enfermedad mental. Muchas personas tanto adolescentes como adultos en cuadros de depresión y ansiedad han cometido actos suicidas.

Las personas deprimidas suelen aislarse, lloran y sufren en secreto, experimentan vergüenza de hablar sobre su tristeza. Es por esto, que usted como padre o madre debe estar atento al estado de animo de sus hijos, no espere a que los jóvenes vengan con sus problemas, si nota alguno de estos signos, toque a su puerta, siéntese en la cama y dígale, “Te noto triste. ¿Hay algo de lo que te gustaría hablar? Tal vez te puedo ayudar”.

2. Escuche a su hijo adolescente, incluso cuando no está hablando.

Algunas veces los adolescentes que están pensando en el suicidio pueden transmitir su estado mental por medio de conductas conflictivas. Los estudios han descubierto que un rasgo común de las familias destrozadas por el suicidio de un hijo o una hija es la mala comunicación entre los padres y el hijo. Sin embargo, existen otros factores como: Pérdida mayor (por ejemplo, rompimiento de una relación o muerte), Abuso de sustancias, Presión social o parte de pares, Acceso a las armas de fuego, Humillación pública, Una enfermedad crónica, Agresividad o falta de reflexividad, Historial de suicidio en la familia.

Si su instinto le dice que un adolescente podría ser un peligro para sí mismo, preste atención a sus instintos y no permita que se quede solo. En este caso, es mejor exagerar que restarle importancia.

3. Nunca ignore las amenazas de suicido, ni crea que es que el adolescente quiere llamar la atención.

Cualquier declaración escrita o verbal que diga "Me quiero morir" o "Ya no me importa nada" debe considerarse con seriedad. Con frecuencia, los menores que intentan suicidarse les dijeron a sus padres en repetidas ocasiones que pretendían matarse. La mayoría de la investigación sustenta que las personas que amenazan abiertamente con el suicidio, en realidad no intentan hacerlo y que la amenaza es sólo un llamado desesperado pidiendo ayuda.

Este atento si escucha de su hijo o hija cualquiera de estas expresiones sobre suicidio y pida ayuda a un profesional lo más pronto posible:

  • “Nada me importa”.
  • “Me pregunto cuántas personas vendrían a mi funeral”.
  • “A veces quisiera solo dormirme y no volver a despertar”.
  • “Todos estarían mejor sin mí".
  • “No tendrás que preocuparte por mí por mucho tiempo”.
  • “Siento que la vida no tiene sentido para mi”
  • “Nunca debí haber nacido”

Cuando un adolescente empieza a hacer este tipo de comentarios disimulados o directos, son indicativos de que está pensando en suicidarse, intente no sobresaltarse ("¡¿Qué, estás loco?!") ni menospreciar ("¡Qué cosa más ridícula dices!"). Sobre todo, no le diga, "¡No lo dices en serio!"; aunque es probable que usted esté en lo correcto. Esté dispuesto a escuchar sin juzgar a lo que realmente está diciendo, que es: "Necesito tu amor y atención porque siento muchísimo dolor y no puedo con esto yo solo".

Ver a un hijo tan perturbado emocionalmente podría romperle el corazón a cualquier padre o madre. Sin embargo, el enfoque inmediato debe ser consolarlo; después podrá expresar lo que usted siente. En voz calmada puede decir, "Entiendo. Realmente has de sentir mucho dolor por dentro".

4. Busque ayuda profesional de inmediato.

Si la conducta de su hijo adolescente le tiene preocupado. Contacte a un profesional de salud mental que pueda evaluar al niño, niña o adolescente lo más pronto posible para que su hijo o hija puedan empezar a recibir terapia o asesoramiento si no corren el riesgo de hacerse daño a sí mismos. En este Centro de Escucha podemos orientarte como acceder a la ayuda que tu hijo o hija necesita.

5. Comparta sus sentimientos.

Hágale saber a su hijo que no está solo y que todos nos sentimos tristes o deprimidos a veces, incluso las mamás y los papás. Sin minimizar su angustia, reconfórtelo diciéndole que esos malos momentos no durarán para siempre. Dígale que las cosas realmente van a mejorar y que usted puede ayudarle durante la terapia y otros tratamientos para que las cosas mejoren para él o ella.

6. Anímelo para que no se aísle de la familia y los amigos.

La mayoría de veces es mejor estar con otras personas que estar solo. Pero no lo obligue si dice que no.

7. Recomiende el ejercicio.

La actividad física tan simple como caminar o tan fuerte como levantar pesas, puede aminorar la depresión o angustia leve a moderada.

Existen varias teorías que explican por qué:

Hacer ejercicio hace que una glándula del cerebro libere endorfinas, una sustancia que se cree que mejora el estado de ánimo y reduce el dolor. Las endorfinas también reducen la cantidad de cortisol en la circulación. El cortisol que es una hormona que se ha vinculado con la depresión.

El ejercicio distrae a las personas de sus problemas y les hace sentir mejor de sí mismos. Por eso se recomienda ejercicio de treinta a cuarenta minutos al día, de dos a cinco días a la semana. Cualquier forma de ejercicio funciona; lo que es importante es que los jóvenes disfruten la actividad y lo hagan de forma constante.

8. Anime a su hijo para que no se exija demasiado por ahora.

Hasta que la terapia comience a hacer efecto, es probable que no sea momento para asumir responsabilidades que podrían resultar abrumadoras. Sugiera que divida las tareas grandes en tareas más pequeñas y manejables siempre que sea posible y que participe en sus actividades que disfrute y que le causen menos estrés. El objetivo es volver a fomentar la confianza y la autoestima.

9. cree un entorno seguro para su hijo o hija.

  • Si usted tiene armas de fuego en el hogar, guárdelas en un lugar seguro o cámbielas a otro lugar hasta que la crisis pase.
  • No permita que su hijo tenga acceso a gran cantidad de pastillas, píldoras o medicamentos que pueda ingerir. Tampoco a sustancias toxicas como raticidas, venenos, sustancias que puedan generar combustión.
  • No permita que su hijo o hija este solo por mucho tiempo.
  • No tenga cuerdas o sogas en el hogar.

 

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